Del ser humano y su maldad

Hace un par de días me llegó un curioso email que paso a transcribir íntegro:

 

Como conseguir la contraseña de gmail, hotmail, live y yahoo:

a) en el campo <<To>> o <<Para>> enviar un mail a la direccion siguiente: contrasena.correo@hotmail.com, contrasena.correo@gmail.com (u) contrasena.correo@yahoo.com

b) en el campo “Subject” o “Asunto” escribir: hotmail o yahoo o gmail o otras

c) en el campo del mensaje:

     1.- en el primer renglon escribe el correo de tu victima

     2.- en el segundo renglon escribe tu correo

     3.- en el tercer renglon escribe tu contraseña

(ALTA SEGURIDAD)

Este mensaje a sido analizado por MailScanner en busca de virus y otros contenidos peligrosos, y se considera que está limpio.

This message has been scanned for viruses and dangerous content by MailScanner, believed to be clean.

 

No hay que pensar mucho para darse cuenta que es un intento penoso de conseguir cuentas de correo, intentando colarlo como email de un amigo que ha descubierto la panacea de los juankers y que, de buen rollo, te brinda su sabiduría sin ningún interés personal.

Pero lo que realmente me llama la atención del absurdo intento (aunque no niego que habrá gente que caiga) es que intenta llamar a nuestro oculto instinto de tener poder para hacer el mal, para saciar nuestras ansias de dominación del prójimo, para poder erigirnos como seres superiores a los que nos rodean: yo sé robar cuentas de hotmail y tú no, lo que me confiere un poder que tú no tienes. Otros pueden pensar que se trata de simple curiosidad, ver cómo funciona el sistema, pues el hombre es curioso por naturaleza. Además, grandes pensadores, como Rousseau, abogaban por que “el hombre es bueno por naturaleza,  es la sociedad la que, al desnaturalizarlo,  le malea y le hace infeliz” Es decir, en el fondo todos somos buenos pero la sociedad nos ha hecho malvados.

Y usando esto como pie, empezaron a aparecer utopías políticas, prosuponiendo la bondad humana. Si todos fuéramos buenos, de ideales limpios y puros, el comunismo hubiese sido llevado a cabo en algún país de forma exitosa (y por mucho que digan, ni la URSS fue comunismo, ni China, ni Korea del Norte, ni Cuba, ni milongas), alcanzando para todos nosotros un grado de felicidad que nos facilitaría mucho la vida. 

O quizá se cumpliría la utopía de Tomás Moro, y nuestras vidas se convertirían en un monótono día tras otro en el que todas nuestras posesiones serían iguales a las del vecino, impidiendo así la envidia del “yo quiero lo que tú tienes”

O la vida anárquica, en la que no existe ningún poder regulador bajo ningún concepto, y el hombre vuelve a un estado natural del que nunca debió salir.

Y como estas, una gran cantidad de utopías diferentes, con distintos enfoques, pero todos partiendo de la base, errada, de que el hombre es bueno por naturaleza. Pero no, una pena, el hombre es envidioso por naturaleza, el hombre quiere lo del prójimo si cree que es mejor que lo suyo. Y no hablo de coches, casas, y bienes materiales: quiero que la mujer a la que amo sea para mi solo, que mis hijos sean los más listos, ser el más fuerte… Y todo con la única intención de perpetuar el linaje de uno mismo, en imponerse sobre los demás, como hacen todos los animales (aparquemos las mente enjambre, donde el valor de la vida del individuo está por debajo del valor de la supervivencia de la colmena). 

Luego, obviamente, hay personas buenas, amables, esas típicas que a todo el mundo caen bien y de las que casi todos nos aprovechamos /hemos aprovechado en algún momento de nuestras vidas. Y no por maldad, sino porque se ofrecen. Quieran o no, esas personas tienen anhelos, sueños de futuro, y el sempiterno instinto de supervivencia. ¿Y eso las convierte en malvadas? Ni mucho menos, pero es otra prueba más de la inherencia del egoísmo, en mayor o menor medida, al ser humano.

Así pues, algunas personas picarán con el email por curiosidad, otras por no fijarse, y muchas por querer tener el poder de ojear en las cuentas de los demás, ver qué tienen, cómo son, poder hacerle la típica putada de cambiar la contraseña.

Y luego protestamos porque Israel masacra a los palestinos de forma despreciable. Por desgracia, así somos (lo que no quita que sea totalmente execrable la actitud israelí)

2 comentarios to “Del ser humano y su maldad”

  1. Una reflexión demasiado larga para un simple e-mail timo de los que hay a patadas. Pero sí, éste y otros engaños similares se basan en la maldad de los tontos…

  2. Lo que demuestra el tiempo libre que tengo xD

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