Ciencia infusa, tomo I

Haciendo un poco honor al nombre de este blog, hoy toca hablar un poco sobre la ciencia infusa, expresión que todo el mundo utiliza en frases del estílo “lo aprenderé por ciencia infusa” como sinónimo de “lo aprenderé porque sí” (ciencia infusa significa, literalmente, conocimiento recibido directamente de Dios) En este caso, lo aplicaré al concepto de móvil perpetuo.

Se define este como una máquina hipotética que sería capaz de continuar funcionando eternamente, luego de un impulso inicial, sin necesidad de energía externa adicional, violando así las leyes de la termodinámica (cada uno de los dos tipos de móviles perpetuos viola una ley distinta) Vamos a quedarnos con los de primera especie, los más asequibles de entender a primera vista y los que más rápido se asocian a la definición dada.

La idea clave es que, si tienes un coche, pisar por un momento el acelerador provocaría que tu automóvil siguiese acelerando por siempre jamás (hasta estamparte en un nogal), obviando rozamiento y demás parafernalia física. Así pues, muchas personas han dedicado esfuerzos y dinero, mucho dinero, en demostrar algo que físicamente es imposible. En general, las máquinas construídas han sido engaños bien pertrechados (motores adicionales hábilmente escondidos, fuentes de energía ocultas, y un largo etcétera) Y luego hay otros que simplemente no funcionaban de verdad, sino que parecían funcionar bien, pero al cabo del tiempo acababan por doblegarse ante las inmutables leyes físicas.

Y entre estos destaca el ejemplo del inventor canadiense Thane Heins, que va con su máquina allá donde sus posibilidades le permiten, intentando demostrar que, efectivamente, sí funciona. Y no parece irle mal. La máquina en sí sigue funcionando, y todavía no se ha acertado a ver claramente dónde está el problema y qué limitaciones tendrá. La idea consiste en que el armatroste convierte la propia fricción magnética en un impulso positivo que provoca que el motor acelere.

¿Un genio incomprendido? Más bien un hombre con buenas ideas. Él mismo afirma que no está violando las leyes de la termodinámica, sino que ha fabricado un artilugio con un rendimiento extremadamente alto. El problema radica en que en el caso de intentar aprovechar esta energía para producir electricidad o movimiento, entrarían en acción las demás fuerzas de rozamiento provocadas por los elementos que tratasen de aprovecharse de esto, invalidando el experimento. Pero  él mismo admite que lo que vende no es una quimera, sino una idea que, quizá, de algún modo, puede ser aprovechada para producir energía limpia y barata. Y muy convencido está, porque en este proyecto ha perdido tanto su dinero, como su hogar, como su esposa.

Más info sobre falsos y famosos móviles perpétuos:

Demonio de Maxwell

Trinquete de Brown

Pato de Jottabich

Varios

pd: y quien encuentre el vídeo de homer simpson diciendo “Lisa! En esta casa obedecemos las leyes de la termodinámica!” en castellano de España tiene premio.

4 comentarios to “Ciencia infusa, tomo I”

  1. Tu ya sabes quien... Says:

    Lisa, en esta casa respetamos las leyes de la Termodinámica !!!!

  2. k komentario tan mas aburrido me das weva de tansolo ver todo lo escrivistes y luego no lo pudiste ase mas alegre vien darketo dodo negro prrrrrr ami no m gusto la informacion
    buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuUUUUUUUUUU
    zzzzzzzzZZZZZZZZZZZZZZZ……..!!!!!!! k ueva

  3. Disculpá juancho pero la informaciónno es pa´ burros. la forma como escribes es prrrrrrrrrr buuuuuuuuuuuuuuuuuuurrrrrrrrrooooooo

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